Viendo cosas como las que pasaron hoy, me doy cuenta de que no hay motivo razonable ni razones explícitas que demuestren la razón de esta separación. Aunque no se debería llamar separación, porque todavía seguimos siendo las mismas cuatro personas de siempre y no pusimos fin a todo esto que vivimos juntas. Todavía seguimos siendo amigas. Por suerte. Pero sinceramente no creo que dure mucho, y no hay nada más triste que esto.
Caminando las cuatro juntas, solas, dos adelante y dos atrás... Esas cosas simples que antes solían ser tan usuales, que ahora son extremadamente raras. No es común que pasen este tipo de cosas, por lo menos, ya no. Porque ahora es casi fuera de lo normal que estemos las cuatro solas, juntas y que hablemos. Es casi algo que pareciera que quedó en el tiempo.
Porque así lo siento yo cada vez que pasa. Un deja vu se me pasa por la mente cada vez que estamos las cuatro juntas. Y al mismo tiempo, es un recuerdo de todos los momentos que estuvimos juntas, acompañándonos y siendo mejores amigas. Y ahora sólo quedan los recuerdos de esa amistad, porque todo lo que demostraba que lo éramos se fue al olvido. A un pasado que no va a revivir y que jamás va a ser igual. Es algo que queda en el tiempo, hoy y para siempre. Y la felicidad que me provocaba tenerlas a las tres en frente mío, ahora ya no existe. Porque ya no conozco esa felicidad.
Porque cada una se fue aislando a su manera. Mili se fue con Juani y Dai. Flor con Peti, Jose, Luli y Flor. Ari con Mechi. Y yo con Ani, Cami, Lucas y Diego. Y poco a poco fuimos olvidando eso que nos unía.
Eso que hasta hace unos meses era supuestamente irrompible.
Eso que creimos que iba a durar en el tiempo.
Eso que yo misma dije que no se acababa jamás.
Eso que me daba la felicidad más grande.
Eso que hace que me falte ahora una sonrisa.
Eso llamado amistad.
Ese llamado "Sex and the City".
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