6.10.2010

Living the dream

Debe ser una locura. Salís de tu casa y tenés diez flashes pegándote en la cara, haciendo que te lleves la mano a la frente y por un minuto pienses ¿qué pasa acá? Entonces caés a la realidad, te das cuenta de lo que sos. De quién sos.
Todas tus relaciones amorosas terminan siendo públicas, todo el mundo sabe todo de vos. Y aunque prácticamente es lo mismo que hacemos las personas normales, porque ahora todos publicamos todo ya sea en Facebook, Twitter, o el Blog como yo por ejemplo, debe sentirse raro que gente desconocida te pregunte todo el tiempo si tal cosa íntima es cierta. Y te debés quedar impresionado, porque ¿cómo es que algo tan personal llegó a boca de medio país? ¡De todo el mundo!
Todo lo que decís, hacés y pensás casi está en todos lados. En las tapas de revistas, en Internet. Tus fotos en las carpetas de millones de chicas, en los cuartos de miles de personas, e incluso tu cara en una remera. Wow, debe ser raro.
Mirarte al espejo debe ser una tarea complicadísima, sabiendo que cuando salgas de tu único lugar privado, donde no podés ser visto por nadie más que por vos, Dios y el reflejo que te da ese vidrio pintado, vas a volver a ser asechado por desconocidos, por preguntas incómodas, por luces de todos lados. Y no podés decir ni mu, porque cualquier cosa que digas, te la van a dar vuelta. Y vas a terminar habiendo deseado cerrar la boca. Y sí, a veces hay que cerrar la boca, pero ¿todo el tiempo? Uno también tiene derecho a vivir.
Debe ser la cosa más complicada y más si tenés esta edad. Cuando estás pasando por mil cosas y nadie te entiende, cuando tenés mil problemas en tu cabeza y para colmo se suman los demás a tu vida, cuando tenés tanto dolor que tenés la necesidad de meterlo todo en una canción, una melodía...
Y ahí es cuando este mundo empieza a ser de rosa.
Cuando te das cuenta de que podés expresar todo lo que sentís en cada una de las palabras que escribís para que mágicamente se unan en un ritmo único. Cuando te das cuenta de que todo lo que soñás lo podés decir, sin miedo a ser criticado, porque siempre va a haber alguien más allá afuera que se sienta igual que vos. Porque nunca somos las únicas personas que nos está pasando. Jamás. Y tal vez, esa persona no esté tan cerca como pensás. Y este mundo te da la posibilidad de encontrarla... O que te encuentre.
Y cuando volvés a abrir los ojos, la pesadilla ya pasó. Y ahora hay más de un millón de personas de todo el mundo que te admiran, te aman y crees conocerlas de toda la vida. Y vos también las amás, porque realmente debe ser hermoso tener la sensación de que un millón de latidos, suspiros y sonrisas son causados gracias a vos... gracias a tus sentimientos.
Y también gracias a tu forma de ser. Porque ahora sos muy conocido, y todos saben quién sos. De dónde venís, cuándo naciste, qué te gusta y qué no te gusta.
Debe ser hermosa la sensación de saber que hay alguien allá afuera que se muere por conocerte, alguien a quien realmente le importa cómo te sentís. Alguien que te valora por lo que sos, y no por lo que se dice por ahi. Debe ser increíble saber que siempre vas a tener una sonrisa en el rostro, gracias a esas personas. Debe ser hermoso, y a la vez, doloroso, que todo el mundo te conozca.

Pero cuando es el sueño de tu vida, que el mundo te conozca por lo que realmente sos, que todos vean cómo actuás, cómo cantás, cómo tocas... ¿hay algo malo? Incluso el dolor llega a ser maravilloso. Porque lo estás haciendo... vivís el sueño gracias a ellos.

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