Ya no molesta. Duele. Si a partir de ahora vas a empezar a actuar de la misma manera que solías quejarte que yo hacía, perfecto. Allá vos. Pero a mí no me lastimes más. Hacé lo que quieras. Si tanto te importo, podrías demostrarlo. Si ya no me considerás una amiga... Seguí así.
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