9.04.2010

Adolescencia, Vocación y Sentido

Voy a subir esto porque lo escribí para el colegio, y realmente me gustó lo que quedó. Para los pocos que lo lean, no lo hagan como si fuese un texto escolar. Simplemente, otro punto de vista.

“La vida es eso que nos pasa mientras estamos ocupados haciendo otras cosas” -John Lennon.
Cuando sos chico, la vida es como en un cuento de hadas. Crecemos felices, sonriendo, acompañados de todo el amor de nuestra familia y de nuestros amigos. Nada parece ser muy complicado y todo se puede cumplir.
Pero cuando uno llega a la adolescencia, tras haber pasado algunas “sub-etapas” como la famosa Edad del Pavo, se da cuenta de que no todo es como parece. Discutimos, peleamos, gritamos, lloramos, nos quejamos. Todo el tiempo es igual, pareciera que nunca cambia. Como si de repente siempre lloviera y nunca parara. La adolescencia nos hace dar cuenta de que la vida tal vez no es como un cuento de hadas.
La adolescencia es ese camino que nos abre las puertas a un mundo mucho más difícil. En ella transitamos muchas cosas, muchos cambios. Pero no hay que preocuparse demasiado. Aunque te sientas solo, dejado; aunque no sepas a dónde ir, en qué momento avanzar. Aunque todo te haga bien y al mismo tiempo te lastime. Tenés que saber que siempre hay algo, alguien. Un momento, un amigo, un objeto, un recuerdo, un familiar, una mascota, un regalo, un gesto. Siempre vas a estar acompañado y nunca vas a estar solo. Nunca. Reí, llorá, sonreí, gritá, sentite libre y tené ganas de escaparte de todo. Porque todo pasa, ya van a venir tiempos mejores. Tiempos en los que ya no vas a sentirte tan confundido.
Querés reír, querés llorar; quedarte quieto y saltar. Querés ser responsable, pero hacés cosas inmaduras. Querés estar rodeado de gente que te comprenda, pero necesitás estar solo para tener un minuto para vos. Lo querés todo y no querés nada. Entonces, ¿cuál es la verdad? ¿Cómo te decidís? ¿Cuál es el sentido?
Podemos decir que todo tiene sentido y que cada cosa pasa por algo. El sentido, es, tal vez, todo aquello que vos hacés en busca de algo que desconocés. En busca de algún tipo de tesoro. El sentido es aquello que intentamos encontrar en los lugares más visibles, cuando en realidad está oculto en los lugares más imprevistos. El sentido es lo que nos trae a esta vida, este llamado a la felicidad. Pero, ¿qué es la felicidad? ¿Quién puede definirla?
Está en cada uno encontrarle su sentido a la vida. Así como también está en cada persona encontrarle un nuevo significado a la palabra felicidad. Porque no es un concepto que podríamos aplicar de forma general a todas las personas del mundo. Cada caso es una excepción, cada persona tiene su propio y único sentido. Un sentido que va más allá de ser felices y comer perdices. Pasa por tantas cosas, que si intentáramos anotar todos aquellos factores que ayudan a darle sentido a nuestra vida, no podríamos terminar nunca de anotar más y más.
Pero dentro de ese sentido, está la vocación. Dentro de tu llamado a ser feliz, está aquello que hacés y en donde encontrás felicidad. Tu vocación es eso que te pasa adentro, cuando ayudás a alguien, cuando terminás un dibujo, cuando resolvés un problema de matemática, cuando curás a alguien, cuando bailás, cuando escribís. Cuando hacés algo y sentís que estás por explotar… ahí está. Cuando te sentís lleno, cuando te agobia un sentimiento de orgullo tan grande. No importa cómo, de qué manera lo hagas, cómo llegues o en qué momento. Ésa es la vocación. Una gran parte de tu búsqueda de felicidad. Para encontrarla, no hay nada más que hacer que buscar en tu corazón. Él habla su propio idioma y sólo hay que aprender a escucharlo, a comprenderlo.
Si nos ponemos a observar, todo tiene una relación. La adolescencia nos ayuda a hallar nuestra vocación para encontrarle sentido a nuestra vida. Es tan simple como eso, y a la vez tan complicado. Pero ¿qué no es complicado en la vida? Eso es justamente, lo que la hace interesante. Las pequeñas cosas que te ocurran, siempre van a hacer que te sientas mejor. Así que no importa que estés pasando una etapa tan complicada, porque lo que en realidad importa es que estás construyendo poco a poco tu camino a la felicidad.
Hay que vivir casa cosa como si fuese la última vez. No pensando en la muerte, sino pensando en todo como una vez más que intentás algo nuevo, aunque ya lo hayas intentado unas miles de veces antes. Cada segundo, cada minuto, hora, día… todo puede terminar y puede no hacerlo. Pero lo más importante es que siempre nos tenemos que preparar para disfrutar de cada cosa de la vida que nos pase por adelante.
Hay que aprender a mirar desde otro punto de vista completamente nuevo. Hay que abrir los ojos y comenzar a ver aquellas pequeñas cosas en las que nunca antes nos habíamos fijado, hay un mundo tan diferente cuando uno abre los ojos y se anima a ver…
Y allí vamos a encontrarle un sentido a esta vida. Cuando te digas a vos mismo “cumplí mi meta”. No ahora, no mañana. Tal vez, no en mucho tiempo.
Porque la vida es un misterio. Y tenemos que dedicarnos a descubrir su secreto.

Macarena Sol Perez

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