Algunas veces no podés hacer que la gente te quiera de la misma forma en que vos los querés. A veces no podés decidir cómo te gustaría que actúen. A veces no podés hacer que hagan lo que vos harías en su lugar. Y a veces te tenés que callar la boca, bancartela, tragarte el mal momento y seguir caminando como si nada hubiera pasado.
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