Ese momento de mierda que te das cuenta de que la gente te quiere hacer sentir mal. Dios, todos se creen que sus problemas son los únicos que existen sobre la faz de la tierra. Todos hablan como si su situación fuese la peor. Entiendo que estén hartos y todo, pero yo también lo estoy. Si hay algo que aprendí es que hay que ser siempre buenos con los demás porque nunca sabés por lo que está pasando el de al lado.
Pero también me di cuenta de que siempre se da más de lo que se recibe. Para qué mierda me esfuerzo tanto por hacer un mínimo bien al mundo si después nadie te lo agradece. No estoy esperando que vengan y me hagan un monumento. Tampoco digo que el intentar hacer el bien no tenga una recompensa de por sí, porque es cierto que cuando lo hacés te sentís increíble. Pero si la gente ni siquiera lo nota, o lo nota y no dice nada, ¿de qué mierda me sirve? Pareciera que todo lo que hago es inservible. Que todo por lo que me esfuerzo en realidad no tiene valor y a nadie le importa.
Todo el tiempo es como si estuviese sola en una habitación llena de gente. Como si fuese invisible, como si a la gente no le importara un huevo lo que me pasa. Hello, tengo sentimientos. A mí también me lastiman las cosas, como a todos los demás. Me esfuerzo por rendir el 100% y siento que ni eso es suficiente. No tengo decidido qué voy a hacer de mi vida, no tengo ganas de estudiar, estoy harta de la computadora, no quiero ir al colegio, estoy harta de voley, estoy harta de inglés (y eso es catastróficamente grave, porque me encanta). No tengo tiempo para vivir. No tengo tiempo para respirar diez segundos y ponerme a escribir. Hace días que quiero sentarme y escribir pensamientos, cuentos, historias... cero. Nada. Ni tiempo de abrir el Pages (aka Word). Ni tiempo de aclarar las ideas. Solamente tengo tiempo para mí en esos malditos 30 minutos de viaje en colectivo. Maldita hora que tardo en llegar a casa. Odio viajar tanto porque pierdo tiempo. ¿Nunca notaron que 24 horas no son suficientes? Quiero dormir más de 6 horas, quiero ir menos horas al colegio, quiero tener más horas para mí, quiero que mis viajes no duren tanto tiempo, quiero tener algunas horas entre actividad y actividad. Dios, odio esto. Estoy estresadísima.
Todo el tiempo es como si estuviese sola en una habitación llena de gente. Como si fuese invisible, como si a la gente no le importara un huevo lo que me pasa. Hello, tengo sentimientos. A mí también me lastiman las cosas, como a todos los demás. Me esfuerzo por rendir el 100% y siento que ni eso es suficiente. No tengo decidido qué voy a hacer de mi vida, no tengo ganas de estudiar, estoy harta de la computadora, no quiero ir al colegio, estoy harta de voley, estoy harta de inglés (y eso es catastróficamente grave, porque me encanta). No tengo tiempo para vivir. No tengo tiempo para respirar diez segundos y ponerme a escribir. Hace días que quiero sentarme y escribir pensamientos, cuentos, historias... cero. Nada. Ni tiempo de abrir el Pages (aka Word). Ni tiempo de aclarar las ideas. Solamente tengo tiempo para mí en esos malditos 30 minutos de viaje en colectivo. Maldita hora que tardo en llegar a casa. Odio viajar tanto porque pierdo tiempo. ¿Nunca notaron que 24 horas no son suficientes? Quiero dormir más de 6 horas, quiero ir menos horas al colegio, quiero tener más horas para mí, quiero que mis viajes no duren tanto tiempo, quiero tener algunas horas entre actividad y actividad. Dios, odio esto. Estoy estresadísima.
No sé si el mundo es una mierda o si la mierda soy yo. Es raro. Últimamente me siento para el orto. Me gustaría parar un momento y gritar y gritar. Dios, necesito estar sola. No. ¿Sabés qué necesito? Necesito volver a enero, a ese mes hermoso, el mejor mes de mi vida. Necesito bajarme del auto y salir corriendo para la playa de nuevo. Necesito alejarme de todos los conocidos y sentarme en la arena, sola. Con dos o tres personas a mi alrededor, pescando. Con el viento soplándome en la cara, con mi cámara de fotos. Con el sol hundiéndose por el horizonte en el mar, con el cielo rosado y naranja. Necesito esos instantes para llorar y descargarme. Para ni siquiera pensar. Necesito con toda mi alma volver a Estados Unidos. Necesito volver a la paz de las playas de Miami. Necesito volver a estar todo el día con mi cámara, siendo feliz.
No puedo ser feliz así. Intentando hacer las cosas bien sin que nadie te las agradezca. Sin que nadie te diga 'hiciste un buen trabajo'. Extraño la sensación de estar en otro mundo. Extraño el saber que a mi alrededor nadie entiende lo que digo si hablo en español. El que me feliciten por hablar tan bien inglés sin serlo. El que me digan que soy muy simpática, o que me pregunten cosas sobre mí o mi país. Extraño el estar allá, alejada. Extraño la sensación de estar fuera del alcance de los problemas, de las peleas, de las discusiones. Extraño la sensación de saber que si lo necesito, puedo bajar a la playa y llorar todo lo que quiera. Extraño que me necesiten todo el tiempo para comunicarse con los demás. Extraño sentirme súper útil. Extraño hacer las cosas bien del todo y que te lo agradezcan. Extraño muchísimo los abrazos que me di con mi mamá, cuando ni siquiera necesitaba leerle la mente para saber que estaba pensando lo mismo que yo. Extraño cumplir mi sueño. Extraño el hecho de que ya no es algo desconocido para mí, de que ahora ya sé lo que es estar frente al castillo de Cenicienta, de noche, de día, con lluvia o con sol. Y aunque ya conozco la sensación, lo extraño.
Es raro, pero me está empezando a dar miedo el hecho de que puede que sea verdad que mi hogar no esté tan alejado de donde siempre había imaginado. Es raro, pero nunca extrañé tanto la sensación de estar en un lugar.
Te extraño maquita, te quiero muchis♥
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