Pasaron casi 6 años desde la primera vez, y todavía no puedo entender cómo me emociona tanto cada vez que vienen, o que hay una noticia, un nuevo CD, una nueva foto, lo que sea. No entiendo de qué carajo va esto. ¿En qué va a terminar? ¿Va a terminar? ¿Llegará el día que diga: no quiero ir al recital? ¿El día que deje de importarme? Dios, no tengo la más puta idea de qué va a ser de este fanatismo. Qué cosa más loca. Y todavía me chupa un huevo lo que opine la gente. Me siento orgullosa, carajo. Orgullosa de ser quien quiero ser y que todo se vuelva borroso cuando los tengo a estos tres para tranquilizarme. Qué cosa más linda. Ojalá todos pudieran sentir esto por una banda. La adrenalina por comprar una puta entrada, la emoción por un CD, el amor por un tweet o la desesperación por una foto. Ojalá todos pudieran sentirse fans verdaderos por un día. Es algo que no te podés perder. Como una de las cosas que hacer en tu bucket list, no sé. Lo juro. Hay una esencia en la juventud de perseguir a un artista, de correr cual loca de mierda en los recitales, de colarte sin importarte, de hacerte amigos que no conocés, de hablar horas y horas sobre cosas sin sentido. No sé, juro que no entiendo cómo la gente puede sobrevivir sin esta pasión a la música de alguien o cómo es esta persona. No entiendo cómo cada persona en este mundo no es fan de una banda. Es como no tener un motivo para vivir. Es la cosa más linda que me pasó, me atrevería a decir. Te sentís parte de algo posta, algo que es irrompible e infinito, inmenso y no sé, tiene una magia increíble.
Gracias al destino por el día que me hice fan de los Jonas Brothers. Me podría haber hecho fan de cualquier cosa, pero ¿la verdad? No lo cambio por nada.
Tickets + Soundcheck = Happiest girl on Earth !
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