9.06.2014
Te conocí siguiendo esas locuras que hace una a los quince años cuando cree que está enamorada y hace lo que sea para que cada pequeño detalle sea una excusa más para que él te vea. Hoy me río de todo eso, la mayor parte del tiempo me pongo roja cual tomate y hago de cuenta que no pasó nada, y me grito internamente "basta, pasá, pasá, pasá" y me vuelvo a reír. Los quince, dieciséis. Fue hace tan poco y a la vez pasó tanto. Me veo en el espejo y soy otra persona, y no me arrepiento de nada que hice, porque hoy me dan ganas de reírme.
Es increíble como un acto tan impulsivo, tan inocente, me llevó de alguna manera a cambiar por completo mi oído y la manera que tengo de ver la música. Fue gracias a ese segundo que decidí actuar como la edad que tenía, que empecé a escuchar bandas como No te va gustar, La Vela Puerca, Soda... a vos. Poco tiempo después los gustos fueron mutando, muchos quedaron, muchos cambiaron. Fue en la época que me volví adicta a los Beatles y descubrí el amor musical, esa canción que te llena el alma sin siquiera tener que saber qué dice. Esa melodía que te calma y te renueva.
Pero siempre me acuerdo de cuando empezaban mis años de pequeña reconocedora, y conocí "Adiós".
Qué canción, man. No tengo otras palabras para describirla.
Soy de las que encuentran mil frases en las canciones y todas están buenas, pero Adiós siempre fue algo fuerte para mí. Con el tiempo la frase iba cambiando. En una época era "del mismo dolor vendrá un nuevo amanecer". En otras más felices, me pegaba "suspiraban lo mismo los dos y hoy son parte de una lluvia lejos". Pasé por todas las palabras de esa canción. "No te confundas, no sirve el rencor: son espasmos después del adiós". Una de las que más me agarró fue "Poder decir adiós es crecer". De hecho, fue la que siempre me fascinó tuya.
Pero siempre hubo esta otra. Esta que me retumbaba. Cuando leés la letra de una canción y realmente conectás, creo que de alguna manera interpretás cada palabra a tu manera y todo termina en un círculo perfecto. Cuando no terminás de entenderla, es cuando empiezan a saltar las palabras que no tienen sentido en tu cabeza. Siempre tuve esta sensación con esta frase. Siempre me quedó pendiente, siempre al borde.
Nunca la volví a pensar. Me separé de esa sensación. Me separé de tu música, también, algo que me encantaría no haber hecho, porque sé que hoy sería una persona con el alma llena por lo que nos dejaste a todos. Al menos, más llena de lo que está. Pero volvamos al tema principal.
Ayer, cuando escuché las noticias más tristes que escuché en mucho tiempo, pensé en mucha gente. Pensé en la cantidad de amigos que tengo que son enamorados tuyos, en los corazones rotos que escuchaba romperse a la distancia. Pensé en cada una de las almas que teníamos la insana esperanza de que volvieras, que te hicieras una especie de mito mágico y que recorrieras el mundo en una capa de Superman. Pensé en miles de cosas, en todo lo que me hiciste vivir por aquellos dulces quince y dieciséis, en esas canciones que por mucho tiempo fueron mi razón de vivir. En la razón por la que recurrí a vos, en cómo cambiaron las cosas.
Sonreí. No me averguenza decirlo. Pensé en todo esto, y en todo lo que significaste en mi vida, y tuve que sonreír. Después la sonrisa se borró, porque la tristeza de perder a un grande de la música... Nunca me había pasado, ¿sabés? Me tranquiliza saber que era una pequeña inconsciente cuando murió George, que no lo conocía, que no me hizo ruido. Me habría muerto con él, seguro, si hubiera sido quien soy hoy. Sé con certeza que no voy a poder dejar de llorar el día que se me vaya Paul. El día que le tenga que decir adiós a esa alma tan preciosa. Sé que muchos se sintieron así y peor con tu muerte. No sé si es positivo o negativo, pero yo dentro de todo estoy bastante bien.
Pero la maldita frase... Separarse de la especie por algo superior no es soberbia, es amor. Nunca comprendí. Ni siquiera me preocupé por intentarlo. No sé. No me llamaba.
Hoy es una frase que me tatuaría en lo más profundo de mi alma. Probablemente ya la tengo tatuada desde los quince y nunca me di cuenta hasta ayer, que la cicatriz empezó a arder y me di cuenta que ahí había estado siempre. Nunca pensé que iba a encontrar algo que pudiera decir "acá está, es esto". Nunca pensé que (y me siento bastante idiota por decir esto que sigue) me iba a enamorar tanto de algo en español. Ya sé, ya sé. Me gusta la poética romantizada americana y toda la cosa, pero es en serio. El único que me enamora con palabras hispanas es Neruda, No te va gustar, y vos. Hoy más que nunca vos. Fue todo. Esto fue todo lo que necesité en mi vida, y fuiste vos quien me lo dio. No sé cómo explicarlo, pero recordar la frase me devolvió la sensación de libertad. Me dio aire nuevo, me volvió a armar.
Gracias, Gustavo. Gracias por dejarme este rompecabezas sin siquiera saberlo. Gracias por la magia que le dejaste a tantas generaciones. Gracias por el amor que le diste a tantos amigos. Gracias especialmente por ser todo para Jime. Sólo Dios sabe cuánto la quiero y cuánto necesita alguien como vos. Gracias por lo que significaste para la música nacional, gracias por lo que significaste para todos que cada parte de la ciudad hoy te recordó de diferentes maneras. Gracias por todo, gracias totales. En este momento, no hay nada que desearía más que estar en el último River de Soda y vivir las épocas doradas con los tres. No hay nada que prefiriera que volver a los quince y ponerme a escuchar tus discos de la a a la z y nunca dejarte ir. Pero sé que las cosas siempre son por una buena razón. El mundo me odiará, pero sé que te fuiste porque tu tarea en este mundo estaba cumplida. Fuiste un rey. Fuiste un luchador. Sos una luz.
Y te encontraremos en una nueva vida, mientras tanto andá preparando el terreno. De cierta manera, sé que donde quiera que estés, separado por algo superior que todos nosotros, estás haciendo todo con puro amor. Y no veo la hora de ver qué estás preparando para nosotros.
Gracias eternas. Sos luz, sos fantástico. Te recuerdo con sonrisas, te recuerdo con inocencia de quinceañera, y te recuerdo con el sueño de mis veinte. Espero en cada momento de mi vida recordarte con sentimientos nuevos y preciosos, como todo lo que nos dejaste.
Adiós.
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