7.10.2015

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Soy una mina que toda la vida se definió media en contra de las cosas onda "tomarse un tiempo". Con los años me di cuenta que era más el habla que la realidad, porque con las acciones siempre fui de tomarme tiempos. Jamás con un pibe, la típica concepción del término, pero más que nada conmigo misma. Lo cual es raro, porque suena medio a autoflagelación que me voy del mundo y vuelvo.
Siempre necesité esos espacios en mi vida. Desde que más o menos maduré y me di cuenta que tenía una especie de desapego a la cotidianidad y que necesitaba alejarme de la rutina durante un tiempito para apreciarla y volverle a tomar el gustito. En todos los grupos sociales que comparto me suelen conocer como "la que siempre se va", calculo que en la literalidad y figurativamente, también. Porque soy la que está sentada y de repente se fue, media Messi con los partidos, media colgada, siempre con la cabeza en alguna otra cosa que todavía no llegó pero que seguro está por llegar. Y también soy la que se va de comprar un pasaje al primer o segundo lugar que se me cruza y mandarme a mudar una, dos semanas, tres meses.
Cuando era más pendeja me importaba casi hasta el borde de la irracionalidad lo que pensaran mis viejos, mi abuela, mis amigas más cercanas, de esta tendencia al vuelo. Me solía plantear si era necesario, incluso si era justo. Con el tiempo me di cuenta, en gran parte gracias al apoyo que fueron demostrando hacia mis ganas de partir, que la libertad no sólo es universal sino también personal, y esa es la libertad que más importa. Y cada uno se la toma de la manera que quiere. Hay gente que se siente libre yendo al mismo laburo todas las mañanas, hacer la misma rutina de sellar tal papel, llamar a tal subdirector y a la una y media estar almorzando con los mismos cuatro compañeros porque es el turno que toca. A mí nunca me fascinó esa onda. No es que tampoco tuviera la posibilidad de adaptarme a ella, porque mi personalidad tampoco me permite probarla por más de una semana. Mi libertad es una libertad más inspirada por lo poético y la moda esta de viajar que causal o casualmente está siendo popular en mis tiempos. Qué se yo. Quizás no soy tan especial y soy un resultado más de la generación de los 90. 
El punto es que hoy me di cuenta que esa cosa de "tomarse un tiempo", a la que siempre me manifesté en contra, de repente es todo lo que estuve haciendo y espero hacer el resto de mi vida. Siempre me pareció medio cualquiera dejar las cosas a la deriva, a mí me gustan los planes y cumplirlos. Me gustan las decisiones, tomarlas y llevarlas a cabo. Soy ese tipo de mina. Por eso también quizás soy bastante ambigua. Todo eso se demuestra también en mi profesión y en lo que hago, y no es casualidad que me lleve tan bien con la organización, los planes y las listas y a la vez disfrute tanto de la espontaneidad, el momento y el aire.

Y la realización llegó en el momento justo.

Hoy, cuatro meses después de una de las separaciones emocionales más fuertes y feas que tuve en mi vida, puedo decir que los tiempos son necesarios para el futuro. En los últimos cuatro meses pasé de tener seis amigas íntimas a dos, pasé de juntarme todos los sábados con muchas a juntarme de vez en cuando con pocas, pasé de ser quien a veces tenía que ser por el grupo para ser quien realmente se me cantaba ser. Y estuvo bueno. Hoy puedo decir que fue necesario.
Cuando uno lleva tantos años de relación con gente que te conoce desde la cima de la cabeza hasta la punta del pie, es inevitable que lleguen las peleas, las discusiones, las consecuencias de lo reiterativo. Hasta es sano, en cierto punto, porque quiere decir que algo es tan fuerte que te da el espacio de explotar y saber que al día siguiente va a estar todo bien.
Como en toda relación, y como en todo en la vida, hay límites y no es siempre empujar que la pared es elástica. En cierto momento las cosas se rompen, estallan, explotan. Y hay que bancarse el derrumbe para estar presente durante la reconstrucción. Durante gran parte de los últimos cuatro meses me quejé de muchas cosas que hice y que hicimos en mi grupo de amigas para con todas, y fui la primera en decir qué teníamos que cambiar. Hoy no sé si lo cambiamos, pero lo cierto es que este tiempo que nos tomamos nos hizo bien. Nos dio un motivo para volvernos a juntar después de tanto tiempo y estar cinco horas seguidas hablando desde lo más mínimo a lo más importante, como si fuera el día siguiente y sólo nos hubiéramos perdido una noche de nuestras vidas. Es básico, es casi idiota.
Pero es necesario.

Y no hay nada más lindo que ver revivir las cosas. No hay nada más lindo que sentarse en la esquina de una mesa después de cuatro meses de haber sido un grupo tan chico, y ver a las seis personas que te vieron atravesar durante las etapas más tristes, más felices, más ridículas y más importantes de tu vida y ver que no pasaron ni dos días, no pasó ni un instante. Y saber que esos tiempos funcionan con uno y con los grupos, con la gente que uno quiere. El ser humano no es perfecto y no se banca las cosas por definición, se las banca por amor. Y estas cosas hay que superarlas puteando, gritando, pataleando. Pero esforzándose por llegar a una meta en la que haya un destino común y pacífico.
Porque sí, viejo, el amor es más fuerte. Y es una gilada, pero es una gilada que funciona.

Así que si hay alguien por acá que lea estas publicaciones ridículas, les pido que si lo necesitan, se tomen un tiempo. Crezcan, putéense, puteen a los demás, apréndanse, conózcanse, tomen decisiones que les cambien la vida o que no les cambien nada, muevan los aires, renuévenlos. Sean personas que para cuando llegue el momento de reencuentro, sean las mismas de siempre pero más sanas, más felices. Para que todos los reencuentros sean comienzos y todas las despedidas sean simples hasta luegos.

3 comentarios:

  1. me das un consejo? quiero viajar, simplemente irme por un tiempo pero no se como hacerlo y simplemente no puedo ver una solución muy cerca que digamos. aparte el dinero siempre va a ser un inconveniente.
    anyway gracias aunque no lo leas. y una cosa más, la primera vez que leí tu blog me ayudaste increíblemente, no se como pero me diste la confianza necesaria en mi misma para volver a escribir y era algo que necesitaba demasiado. gracias por inspirarme como nadie maca.

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  2. Ufff. Sé que siempre pongo la misma excusa. Pero es muy real, que hace literalmente un año no entro al blog. Pido perdón. Porque aparte me encanta este comentario, lo quiero guardar en una caja y responderlo doscientas veces.

    No tengo maneras de decirte que el empujoncito para viajar está en todos lados que lo quieras buscar. El incentivo para irte, por lo menos yo, lo encuentro a cada instante. A mí me enamora cada cosa, cada aspecto de volar un segundo de la rutina. Creo que se nota en cada nota que escribo.

    Pero si la plata es un problema, que creo que lo es para todos, te voy a dar el consejo más boludo y que quizás te lo dan todos (y te pido perdón si no te parece de lo más creativo). Laburá, laburá, laburá muuucho por ese instante que necesitás alejada de todo. Hacé todo lo que esté a tu alcance para llegar a eso, juntá, ahorrá hasta el último centavo. Y cuando puedas comprate un pasaje al primer lugar que te llame la atención. No tiene que ser exótico ni lejano, tiene que llamarte la atención. Tiene que ser ese lugar que lo escuches y haga algún tipo de sonido en tu mente. O ni siquiera, no es algo místico, tampoco. Viajar a Chascomús, a Colonia o a Nueva York tiene su encanto con la actitud necesaria.

    Si la soledad es un problema.. no estás sola. Calculo que estás en los 20 igual que yo y creeme, es la mejor edad para irte y disfrutar de que hay un millón de personas ahí afuera girando como nosotras, y en el mundo te vas a encontrar con toda esta gente en la misma. Cuando llegues a los hostels vas a conocer gente de lugares remotos del universo y no vas a poder creer que podés disfrutar de una experiencia tan básica como tomarte un shot de tequila con gente de nacionalidades que nunca supiste que existían. O que podés hacer una caminata con ellos, o ir a excursiones con argentinos incluso. Son cosas básicas, pero que estando lejos no se te cruzan por la cabeza. Pero pasa, te juro que pasa. Porque es así, realmente no estás sola. Por suerte los veinteañeros nos estamos moviendo siempre y jamás te vas a encontrar sola. Y cuando estés sola, creeme, lo vas a disfrutar también.

    Si el tiempo es un problema.. Quince días pueden ser tan relajantes como tres meses. Extrañar se extraña, sí, si sos de las que tienen mucho apego comprá pasaje de vuelta yy disfrutá del día a día, pero también vas a disfrutar de la vuelta. Vas a ver. Si sos de las que no tienen tanto apego y pueden irse más tiempo... andate sin fecha de regreso. A uno de esos países que toman visas de trabajo. Nueva Zelanda es una opción viable para laburar mientras viajás por uno de los países más lindos del mundo. Ganás bien, conocés gente, viajás. Te vas mucho tiempo. Viajar te da opciones de tiempo, lejanía, forma. También podés hacer un work and travel, es más caro, son tres meses, pero te aseguro por experiencia propia es hermoso.

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  3. Las sonrisas de las fotos cuando estás lejos son testigo de que sos feliz cuando estás viajando. Si tenés miedo de lo que piense tu familia de que tengas estos pensamientos locos de querer irte... vas a ver que cuando vean esa sonrisa ellos solos se van a dar cuenta de la autenticidad de esa felicidad. No te preocupes por esas cosas. Preocupate por vos.

    Sé que soy de decir siempre que la rutina es aburrida. Soy de esas minas todavía, sí. Pero a veces una de las partes más lindas del viaje es toooda la preparación previa. Los meses que trabajás como un perro para llegar a esos quince días de felicidad. Son quince días pedorros, porque este sistema inmundo no te da más. Pero te juro que laburás tanto tiempo, sacrificás tantas cosas, que cuando estás sentada frente al sol cayendo en el agua te das cuenta que cada instante valió la pena. Y por eso mismo vale la pena disfrutar el ahora mismo. Y es una lección que estoy aprendiendo yo también. A vivir el hoy. A disfrutarlo mientras planeo el próximo viaje, a donde me lleve el viento la próxima vez. Porque es seguro, no voy a dejar de viajar nunca. Pero también es seguro que tengo que seguir respirando hoy. Might as well enjoy the whole ride.

    Y por último, te quiero agradecer. Porque tu comentario es de agosto, sí, pero yo lo leo hoy. Y hoy estoy en un momento tranquilo, quizás, pero es noche de entrega, y en las últimas noches me estuvo agarrando cierto pánico al futuro, al cambio, a las cosas grandes de la vida. Estoy media perdida, y saber que quizás algo que escribí alguna vez te ayudó, te hizo volver a escribir, te sacó una sonrisa o te hizo soñar con viajar... es invaluable. Sólo eso me hace sentir encaminada otra vez.

    Ojalá leas esto, ojalá sigamos esta conversación.

    Y mirá, ni siquiera estamos viajando, y no estamos solas :)

    Muchos besos!

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