¿Y ahora me venís a pedir un favor?
¿Después de todo este tiempo?
¿En serio pretendés que te quiera?
Olvidate.
Y no porque no me hayas contado nada.
Sino porque si lo hiciste una vez, lo vas a hacer mil veces más.
Te podés ir mentiendo sola en tu propia mentira.
A mi no me metas más.
Porque me importa muy poco lo que te pase.
¿Demasiado cruel, decís?
Yo creo que la gente te trata como te tiene que tratar.
De la manera que vos te merecés.
Esto es lo que vos te buscaste, querida.
No pienso volver a ser la misma de antes.
Y tampoco lo voy a ser.
Ni siquiera un perdón, nada.
Me cansé de que arreglen las cosas con un simple perdón.
No, a vos no te va a servir.
Y a tu mulita tampoco, sabelo.
JÁ qué gracioso.
Suena raro llamarlas a las dos tan diferente a como solía hacerlo.
Solían ser dos de mis mejores amigas.
Solían estar para mí cada momento del día.
Siempre ayudándome, siempre aconsejándome.
¿Quién necesita un consejo suyo ahora?
NADIE.
Así que a vos, y a la otra:
Dejense de hacer las taradas y abran los ojos.
No voy a ser tan tarada como ustedes aparentar ser.
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