❝Cómo sabés cuando estás Allí, me había preguntado una vez. Tal vez sos lo suficientemente afortunada para darte cuenta del momento en el que te está pasando. Tal vez sos capaz de bloquear todas las demás cosas que, al final, son sólo sonido de fondo. Pero, muy a menudo, no sabés que estuviste Allí hasta que lo perdiste, o hasta que te lo sacaron. Cuando mirás atrás, claramente ves ese momento, ese lugar, cuando todas tus piezas finalmente habían encajado para hacerte maravillosamente feliz, para completarte. Como uno de esos rompecabezas enormes que ocupan la mesa entera de la cocina por días: las pequeñas piezas sólo son formas de cartón con colores esparcidos por ella, y no tienen sentido hasta que encontrás su lugar correcto al lado de las otras piezas. Cuando ponés la última pieza en su lugar y todas ahora forman una imagen completa, ahí es cuando estás Allí. Pero mientras estabas ocupado pensando en pegar el rompecabezas, así las piezas jamás se volverían a separar, alguien viene por atrás, destruye la última pieza y tira el resto de la mesa. Incluso si pudieras reunir el suficiente coraje para volver a unirlas, la imagen jamás volvería a estar completa, porque la última pieza perdida... resulta que estaba en el medio -o en el corazón- de la imagen.
Mi vida antes de Cameron era un desastre: algunas piezas estaban esporádicamente unidas, mientras que otras, como la muerte de Bill, no encajaban. El día que conocí a Cameron, las piezas comenzaron a caer en su lugar, y la noche que Cameron me besó, el día que se sentó a mi lado y me dijo que me amaba, allí fue cuando la última pieza de mí misma había sido ubicada en su lugar. Cada segundo que siguió, cada minuto, cada hora que pasé con Cameron después de ese momento, hicieron que la última pieza de mi rompecabezas se hiciera más fuerte, para que el daño, las piezas rotas, se volvieran insignificantes: sólo sonido de fondo.❞
-Crow's Row, Julie Hockley.